La educación, entre otras, está cada día más deteriorada, los colegios no reciben subvenciones, no pagan a profesores, a los que lo hacen les quitan dinero (los ya tan conocidos recortes), los colegios no pueden asumir los gastos mensuales... Todo esto te hace reflexionar a donde vamos a parar.
Los futuros maestros, yo incluido en ellos, cada vez vemos más lejos la posibilidad de llegar algún día a poder ejercer en esta dura profesión en la que estamos inmersos. El problema ya no es si tiene uno vocación o no (aunque esto sea importante), el problema está en que el gobierno (independientemente del partido que esté) no para de hacer recortes en un sector que, junto al sanitario, desde mi punto de vista, no deberían de tocar. Mientras ellos van a trabajar con el coche oficial, a comer con los gastos cubiertos por todo el pueblo (¡Esta la pago yo!), no se bajan el sueldo y con un futuro prometedor gracias a su jornal vitalicio que no se ganan ni por asomo, el resto de los ciudadanos debemos luchar para no caer en la miseria mientras ellos llegan a casa con los bolsillos llenos.
Creo que el fallo principal es que no viven en sus propias carnes la realidad en este país. Si sus hijos tuvieran que estar en un aula donde un solo maestro tuviera que enseñar al mismo tiempo a treinta y cinco niños, se darían cuenta que el maestro no puede enseñar y el alumno no llega a aprender lo necesario, por lo que nos encontraremos con un futuro incierto donde los jóvenes no sabrán ni atarse los zapatos.
Por lo que es necesario hacerles entender que las cosas así no funcionan bien y para ello es necesario que nos oigan y que entiendan (pacíficamente) el problema en el que nos encontramos.


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